497 Aniversario – Artículo 2

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Las calles de mi pueblo

Por: Lic. José Francisco Jiménez Villa
Cronista de la ciudad de Tepeaca, Puebla (*)

 

Roberto Vivanco un compositor originario de Tepeaca, lamentablemente fallecido a principios del siglo XXI en Tejería, Veracruz, la tierra que desde muy joven lo adopto como suyo. Nunca olvido sus raíces y le compuso a Tepeaca una hermosa canción con ritmo tropical que era su estilo musical y con el que triunfo en el vecino estado, en donde era “amo y señor” de ese estilo muy parecido al del maestro Rigo Tovar, que en los años 70s y 80s del pasado siglo fueron un boom.
Pues bien, el maestro Vivanco con su estilo personal le compuso a Tepeaca una melodía que se llama justo como el titulo que elegí para esta colaboración: “Las calles de mi pueblo”. Que inicia con un recuerdo personal de Roberto que dice: “Caminando por las calles de mi pueblo…” “…repartiendo programas Cine Alicia…” Y entonces me decidí a escribir algo sobre las calles de mi pueblo en 2012.
Y es que la verdad caminar las calles del Tepeaca de hoy nos evocan irremediablemente al Tepeaca de ayer cuando levantamos nuestro rostro y observamos los balcones, las marquesinas, los paredones, las ventanas, los zaguanes, los acabados, “los pechos de paloma antiguos”, los contrafuertes, las puertas, la herrería, los patios, los tanques de agua o las piletas, los corredores, los nichos y uno que otro letrero viejo empotrado en la pared que correspondía a la nomenclatura antigua del pueblo.
Recorrer sus calles es llenarnos de recuerdos, de añoranzas de tiempos idos que inmediato nos llenan de lagrimas nuestros ojos, por la evocación de nuestros abuelos, padres y amores y desamores que impregnados se han quedado inmóviles en cada puerta, en cada ventana, en cada casa y en cada calle del Tepeaca de siempre.
Esta vez no entrare al detalle de la nomenclatura antigua de mi tierra, y me avocare a los nombres de las calles que de los años 60s del siglo XX y hasta nuestros días subsisten, en la bien trazada y hermosa Tepeaca. Que desde 1541 en que se traslado de la ladera del cerro, allá en el Tepeyacac Tlahiti y hasta hoy, adquirió esa dimensión estelar del trazo a damero que conservamos a 492 años de fundación española de la Villa de Segura de la Frontera-Tepeaca.
Y es que su trazo original afortunadamente aun lo conservamos prácticamente intacto. Le hemos añadido nuevas calles en la parte más llana evitando perder su traza, aunque la hemos herido apuñalándola con un sin fin de privadas, callejones y recovecos, que afortunadamente solo han herido las “manzanas” cuasi cuadradas que nos distinguen y no se han visto afectadas la rectitud de sus calles partiendo de la plaza pública hacia los 4 puntos cardinales.

Así iniciamos nuestro andar de Norte a Sur por la calle eje que divide la población: La avenida Hidalgo y Maximino Ávila Camacho. Esta vez solo lo correspondiente a la Avenida Hidalgo: Desde Jamaica o la curva de acceso a la ciudad que conecta con la carretera federal Puebla-Tehuacán y la cual justo en ese entronque se convierte en Av. Hidalgo. Que nos recibe en esta tan nuestra “cultura del tope”, con uno de ellos. Para mirar a nuestra izquierda la reciente construcción de una serie de accesorias aun sin inaugurar propiedad de don Ángel Juárez Palacios. Luego lo que algún día un “trébol” de acceso al libramiento del que todavía funciona la famosa “curva” que sale de la prolongación de la 2 norte hacia la Hidalgo. Y un poquito más allá la gasolinera que en un principio fuera propiedad de la familia Arellano, quienes tuvieron la primera concesión de PEMEX en Tepeaca. Y a la derecha una enorme bodega en obra negra propiedad de quien fuera un empresario estimado en la región dedicado a la fabricación de muebles rústicos y a la agricultura en general en el área de Ajajalpan y que recientemente falleciera, me refiero a don José María Sierra. A su derecha las primeras tiendas de mármoles y terrazos. Enseguida la vulcanizadora “MarJuan” de mi amigo y compañero de primaria Agustín Morales Espinoza, el famoso “camaro”, en alusión a un personaje de la serie radiofónica Kaliman que en nuestra época era todo un acontecimiento. Parte de su familia son sus vecinos ya que su hermano el Prof. Enrique Morales vive al lado izquierdo. Posterior la tienda de la Sra. Huerta de pisos y azulejos “la estrella” y luego la refaccionaria “San José” Y apenas adelante el acceso a la casa del Dr. Joel Mota, uno de los primeros médicos titulados de Tepeaca, que aun consulta y que goza del aprecio de los tepeaquences. Uf! Como no recordar al Prof. Genaro Mota Daza “Genarito”, igual que su hermano, uno de los primeros profesionistas titulados en nuestra tierra. Y enfrente, nuestro amigo Cándido Ponce mecánico de oficio pero cantante y mariachi de corazón. Junto el famosísimo “Servicio Chalo”, propiedad de Eduardo Ochoa que fuera co- propietario de “Gas Maru” y que por años atendiera como responsable un buen amigo de Candelaria Purificación de nombre Manuel. Prácticamente en la acera poniente toda la familia Mota: Homero, Justino, su cuñado el Ing. Héctor García y su restaurante “El Buen Comer”. Y unos metros más allá el Prof. Manuel Mota Baza de gratos recuerdos para este servidor, un hombre de progreso que puso al servicio de los Tepeaquenses un salón social el “Lauris”. Justo colindando con propiedad de Luis Sánchez quien tiene una exhibición de mármoles y de granitos en esa larga calle, la cual en esa acera termina en la 10 poniente, arteria mejor conocida como de “La cruz verde”. Que a su vez fue y es una importante parada de autobuses. Justo en esta esquina y rumbo al cerro esta la casa que fue de don Arnulfo Campos. Decenas de personas solicitan bajar o subir en esa calle tan popular en mi tierra. Pues por azares del destino y por tradición que más, ahí descienden muchos de mis paisanos de la colonia San Juan Negrete, y de los barrios de San José y el Campo.
Mientras en el frente, en la acera oriente de la Hidalgo, y desde los años 90s del siglo pasado, la antigua casona de don Francisco Hevia, marmolería famosa; después paso a ocupar las oficinas de la Junta Ejecutiva Distrital Federal del IFE, siempre atiborradas de gente y de “fraudes electorales”, -bueno, eso dicen-, sobre todo en las últimas 6 elecciones federales. Oficina comandada por quien fue su presidente ejecutivo durante casi 20 años, el originario de San Juan Tzitlacacoyan, el Lic. Eleazar Flores García. Y metros más adelante la famosa báscula de los hermanos Centeno. Atendida por el carismático Víctor Centeno mejor conocido como el “Rhin”. Justo junto al salón social “Paraíso”, propiedad del Ing. Ausencio Hernández Flores y de su esposa Lupita Centeno Herrera. Propiedad que hace esquina con la calle 12 oriente mejor conocida como la calle del PRI, pues en esa se ubica el comité municipal del partido en Tepeaca. De esa esquina hacia el sur ubicamos la casa del maestro músico y compositor Javier Centeno. Fundador del trío “los bohemios”, adelante el hospital “Del Ángel” y junto el bar “Los Faroles”. Para llegar a la famosa miscelánea “la cruz verde” Como no recordar esa casa de don Pastor Viveros y doña Luz María Cerón. Al otro lado en esa acera que va de la 10 a la 8 oriente, buena parte fue propiedad de la familia Mota y de don Luis Juárez; ahí junto a donde hoy se encuentra un antro llamado “barcelo” y la miscelánea “Alex”. En el frente de esa calle en el lado poniente recordamos la casa de don Rafael Cerón y doña Paz López -sus hijos muy buenos maestros mecánicos-, junto la clínica médica de los Doctores Casco y sus vecinos la familia Morales Espinoza. Y a la derecha la casa del Prof. Genaro Mota quien junto con su esposa doña Olivia Baza procrearon un gran número de hijos, algunos de ellos destacados profesionistas de mi tierra como su señor padre don Genaro que fue un forjador de muchas generaciones sobre todo en la pequeña escuela rural de la entonces colonia agrícola San Juan Negrete, -escuela que por cierto debería de llevar el nombre de este insigne maestro tepeaquence-. Hoy hay una distribuidora eléctrica. Y ya en la esquina de esa acera la casa de don Pablo Huerta “el taquero” como popularmente le conocemos. Don Pablo un hombre muy trabajador y ejemplo para sus hijas e hijos que adoptaron el oficio de la carne y por las noches son los “amos y señores” de los tacos y cemitas de cabeza de res, machitos, bistec y surtida, en las principales esquinas de nuestro intemporal Tepeaca.
Estas calles son la frontera de los barrios del Calvario y de San José, es decir aquí confluyen “conejos y coyotes”, como cariñosamente identificamos a los vecinos de estos barrios.
Estamos ahora en la esquina que conforman la av. Hidalgo y los cruces de las calles 8 oriente-poniente. Calle en donde las familias de don Martin y Joaquín Viveros y Felipe Lara, tienen sus domicilios y que valga la pena citarlo aquí, son de las familias más antiguas de Tepeaca, con oficios dedicados a la compra venta de ganado y a la carnicería. Descendientes de ellos: mi estimada Anita Viveros hija de don Martín y Lupita Lara nieta de don Felipe. Familias de abolengo y de trabajo, desde luego que hoy sus hijos y sus nietos son quienes van poblado la calle. Como el internet “Ali” y junto una pequeña lonchería que por las noches hacen las delicias de los tepeaquences vendiendo antojitos mexicanos. Calle donde hoy lucen flamantes, la clínica dental “Clark Dental” y los “materiales el Calvario” propiedad de los hermanos René y Rodolfo Rosales Reyna, cuyos padres son un ejemplo de esfuerzo y tesón al trabajo y un matrimonio ejemplar. Y ahí junto a ellos la casa de don José Méndez Mota, cercana a la de don Antonio y don Raymundo Serrano, donde hoy está la papelería y tienda de regalos “tribilìn”. Y más allá el Dr. José “Pepe” Méndez. Un excelente galeno y gran futbolista en sus épocas mozas. De esa acera quién no recuerda a dos popularísimos tepeaquences de ayer, y siempre: el famoso Trinidad Viveros “el Trancas” y don Raymundo serrano “el coruco”. En la esquina allá por los 50s del siglo pasado: La pulquería “el encanto” de doña Hermila Juárez madre de quienes después ocuparán la casa, me refiero a don Higinio García y más recientemente a su hermana doña Amelia “Mela” García Juárez. Como no rememorar esta calle sí aquí mismo viví mis primeros años de vida. En la casa que fue de Juanita que vivía enfrente. Me refiero a la acera poniente en donde vivía doña Cuquita y su hijo Memo “el cojito”, para estos años existen ahí unas lavanderías “la burbuja” y “la pavis”, prácticamente en medio de estas la “carnicería Potenciano”. Adelante el taller de arreglo de lavadoras y refrigeradores del famoso “capulina” López que es más conocido por su apodo que por su nombre junto a las casas de don Manuel y don Gabriel Norato tablajeros de oficio y sus respectivas esposas Juanita y doña Higinia con sus familias. Hoy se ubica ahí el consultorio y papelería propiedad del Dr. Romeo Norato y esposa. Y en la esquina una antigua, muy antigua casa del siglo XVIII que recién demolieron por encontrarse en pésimo estado y sin que nadie pudiera hacer algo para salvarla. Fue casa de don Martin Norato. Me cuentan que existía un pozo de muy buena agua que la gente del Tepeaca de ayer iba a comprar para su uso domestico.
Continuando con la descripción grosso modo de las calles de Tepeaca, esta vez la Av. Hidalgo, desde la esquina 6 oriente-poniente a la 2 oriente-poniente.
Desde esa esquina observamos una de las calles con mayor declive e inclinación de nuestro pueblo y es justo la 6 poniente que sólo tiene dos calles, que van de la esquina de la av. Hidalgo a la entrada lateral de la capilla del barrio del Calvario. En esta esquina esta la casa de la Sra. Rosario “Chayito” Viveros, una de nuestras enfermeras tepeaquences más queridas y recordadas por su empeño al trabajo y su dedicación a la atención de sus enfermos. Junto la casa de don José Méndez Mota y luego la casa que fue de doña María Altieri. Pasos adelante Don Mario y su esposa la maestra Inés Ramos que es fundadora de la primera academia de corte y confección de Tepeaca. Más adelante la casa que fue de don Antonio Serrano y su esposa Amparo, por cierto que don Antonio le recordamos en el pueblo porque era un muy buen artesano que fabricaba con papel del llamado de china, globos enormes que eran propulsados por fuego y que hacían las delicias de chicos y grandes. ¡Qué tiempos aquellos del Tepeaca de ayer que recordamos!.
Hoy día junto a estos predios está ubicada la “Notaria No. 3” de Tepeaca a cargo de la originaria de Orizaba, pero Poblana por “decreto”: Lic. Elsa Osorio Molina. En seguida la casa de doña Ángela Rosas y sus hijas las estimadas maestras Elodia y Paula Aranda Rosas. Adelante la familia del maestro Zavala cuyo oficio de vulcanizador lo encumbro en la región; siempre con enormes llantas de maquinaria pesada y tráileres fuera de su taller como para demostrar ¿Quién es quién en el oficio?. Y en la en la esquina la tienda “Los Gemelos” que en su última etapa atendía doña Guadalupe Torres junto a su esposo don Efrén Bautista. ¿La recuerdan ustedes?. Ahí aprendí el catecismo para hacer mi “primera comunión” con mi maestra la señorita Sarita Torres Sánchez, hermana de doña Herlinda, -mamá de mi respetado y estimado amigo el Dr. Natanael Ruíz Torres-, de doña Guadalupe y de don Andrés Torres. Este último ejemplo de congruencia y militancia política. Co-fundador del Partido Acción Nacional en Tepeaca y un hombre muy respetado en las lides políticas del pueblo.
Enfrente la casa de don Sebastián Acata. Que después por muchos años fue un predio abandonado y hoy en 2012 un terreno bardeado sin construcción. En esa misma acera y de norte a sur de la 6 a la 4 oriente. La casa de don Gumaro Juárez y doña Tonchi, con un patio siempre lleno de flores y hermosos trinos de pájaros. De ahí que se popularizo su sobre nombre “las calandrias” que por nada es un apodo peyorativo, sino de reconocimiento a esta hermosa ave, y por ende a la altivez y presencia de las damas de esa casa. Y junto el domicilio de don Juan Acata y su esposa Chuchita Carrillo. Después la casa de la no menos famosa “Tomasita” Juárez que por años trabajara en la “Guadalupana” y sabia toda la magia de la herbolaria y la botica que aprendió con don Javier Mejía y sus hijos. Esposa de don Ezequiel Flores y madre ejemplar Todos sus hijos e hijas mis amigos. Pero principalmente Ezequiel (q.e.p.d) y Ángel. Compañero en la escuela secundaria –el primero-, y el segundo en las lides políticas. A un lado una casa de dos pisos que menciono en este repaso por ser una de las primeras de Tepeaca así construidas con su balcón corrido y su mosaico – como azulejo- pero en tono color cereza, propiedad de don Pepe Centeno.

 

Nuevamente retomamos la acera oriente, para caminar por sobre la vieja banqueta de rombos que de mosaico pintada de colores rojo y amarillo en los años 64-67 realizara, la fabrica Mosaicos Modernos Propiedad de Don Antonio Báez a instrucción de un buen presidente municipal como lo fue Don José Centeno Reyes, quien en esa su primer gestión administrativa ordeno el embanquetado de las calles Hidalgo y Maximino –antigua Camino Nacional-para darle otra presentación al pueblo. Objetivo más que cumplido.

Ahora estamos en la esquina de la 4 oriente e Hidalgo. Ahí iniciamos nuestro recorrido en la casa que fue de don Antonio Orea y que hoy es la tienda del buen Arturo Soria Córdoba. Adelante la casa de la familia Aguilar Campos en donde crecieron bajo el cuidado de doña Margarita los hermanos Eufrosina, Cupertino y Manuel. Más allá la casa de don Telesforo Acata y doña Luz Marta. Junto a lo que hoy día es el domicilio del Químico Rubén Huerta Ruiz ex alcalde de Tepeaca en el trienio 97-2000. Como no recordar años atrás la hermosa casa de don Lamberto Mejía Tamariz esposo de una de las mujeres más bonitas del Tepeaca de todo el siglo XX, me refiero con respeto a doña María del Valle –su esposa-, padres de mi estimado amigo don Oscar Mejía del Valle. Hoy esa propiedad se convirtió en un edificio de oficinas y en la parte baja alberga a la mueblería “TV de Tepeaca” propiedad de una familia de origen español que vinieron a radicar a Tepeaca y los cuales han sembrado muchos amigos Mary y Don Julio (q.e.p.d.) –lamentablemente una tragedia reciente rodeó a nuestros amigos- y por respeto a la familia y en especial a mi gran amigo “Carlitos” médico estomatólogo no damos cuenta de ello. Decía que en esa propiedad de la familia Mejía del Valle está también su negocio de distribución de materiales y aceros DOMO. Y desde luego lo que le ha dado identidad a este predio desde la segunda década de los años 90s, me refiero a BANCOMER. Posterior a esta casa nos encontramos con la de la familia Cid propietarios de la famosa “Vidriería Monterrey”, esta casa y la de junto fueron propiedad de don Benigno Bermúdez. Justo donde vivieran –y bueno hoy siguen viviendo sus hijas- mis respetados amigos don Gonzalo Palacios y su esposa mi recordada Constanza “chata” Bermúdez. Adelante de ellos la casa de don Emiliano Vázquez García, que después fue de su mamá doña Josefa García y su hija doña Soledad Vázquez, aunque ahí vivieron también don Trinidad y don Ángel Vázquez García. Junto a lo que hoy es la clínica de especialidades del Dr. José Luis Hernández Limón. Y ya en la esquina de la av. Hidalgo y la 2 oriente la hermosa casa al más puro estilo colonial mexicano –de moda en los años 50s y 60s del siglo pasado. Propiedad de don Manuel Centeno y de Sarita López y desde luego de sus hijos Carmelita y don Sergio Centeno López, ex presidente municipal de Tepeaca 1975-1978.

Ahora bien, en la misma calle Hidalgo entre 4 y 2 poniente nos encontramos con una vieja casona, conocida antiguamente como la “la casa del obrador” Ya que la familia Jiménez que eran propietarios de esa casa se dedicaban al noble oficio del obraje y entonces en sus telares se fabricaba el famoso “cotín”. Un atractivo especial de esa casa era la permanente exposición de cazuelas y ollas ¡una autentica cocina mejicana! ¿La recuerdan?. Posteriormente fue propiedad del Lic. Pablo Huerta Ruíz (q.e.p.d.). Pero en el recuerdo quedan las alargadas figuras de las señoritas Giménez y su hermano trabajando sus telares. Casi sus vecinos la casa de doña Mariana y Cristina Cespedes, parece que donde hoy vive doña Margarita Salazar y su familia. Luego Doña Lola Gómez, y volvemos al grato recuerdo de amigos como el “gordo” Miguel Orea, y su paciencia para adornar en navidad lo que era la sala de su casa y deleitar a chicos y grandes con ese juego de luces y su hermoso nacimiento. Como no recordar fijado en la pared norte de ese recibidor un bien enmarcado anuncio de la “primer feria” –de la “época moderna” de Tepeaca. Si mal no recuerdo su vecina lo fue doña Gloria Suarez y junto la casa de uno de los maestros peluqueros más recordados de los últimos tiempos: Don Alfredo García y su esposa doña Gudelia Centeno. Colindantes con las propiedades de la señorita Trinidad Fuentes de gratísima memoria para los tepeaquences de ayer y hoy. Sin duda una gran benefactora –si no es que la única de Tepeaca- y por obviedad una de las personas más encumbradas económicamente de mi tierra. En parte de esa propiedad a la que me refiero estuvo instalado por muchos años el telégrafo que atendió también por muchos años mi padrino don Eduardo Juárez – oriundo de Ocotlán, Oaxaca- y su esposa mi guapa madrina Lupita Posadas, oriunda del estado de Michoacán. En ese enorme predio estuvo muchos años el depósito de la “cervecería Moctezuma”, hoy es la hermosa y amplia casa del “peregrino y la cristiandad”, propiedad de la parroquia de Tepeaca. También ahí junto se ubican hoy en día varios negocios; como las zapaterías de Julio Centeno. “Telas el Rosario” propiedad de Jesús Huerta y de su esposa Martha Juárez. Los deportes “Al campo” de mi recordado amigo Luis Ruíz Rosete (q.e.p.d.) y que atiende ahora su esposa Esperanza. Y junto a este enorme predio, una casa muy conocida de los tepeaquences de ayer y hoy, me refiero a la propiedad que fue de don Miguel Palacios y su esposa “Merceditas” suegros que fueron de don Abel Juárez y padres de doña Meche Palacios. Padres estos últimos de Jesús, Abel, Socorro, Ángel, Sergio, Fernando, Víctor Manuel y María Elena “Maricha” Juárez Palacios. Y que hoy día es propiedad de Sergio Juárez y de su esposa Martita Martínez Moro. Ya para llegar a la esquina en esa acera poniente de la av. Hidalgo, la casa que fue propiedad de doña Leonila Parada, después propiedad de su sobrino don Carlos Parada Campi. Ahì por algunos años recuerdo una panadería que fue propiedad de don Gumaro López y luego la famosa “Panificadora” Hoy existen ahí una tintorería propiedad de mi amiga Tere Parada Juárez, y una papelería llamada “Manolo”, propiedad de su hermano el C.P. Juan Carlos Parada.

Juntos hemos rememorado nuestro pasado inmediato y caminado por esas calles tan nuestras. Atiborradas de casas como lo es la Avenida Hidalgo, columna vertebral de la traza urbana de nuestra ciudad. El reto es acordarnos del mayor número de nuestras calles e irlo dando a conocer y compartirlo. Eso nos da identidad, amor a nuestro “terruño”. Apasionémonos pues, con el recuerdo imperecedero de nuestra gente, de su viejas y nuevas casas y de sus calles y, juntos volquémonos evocando y enjugando nuestros ojos, con las lágrimas que nos arranca el corazón, y la memoria. Caminemos, caminemos y echemos volar nuestra imaginación y volvamos a vivir con los que se fueron ya y con los que aún están. Para seguir soñando y viviendo la realidad del Tepeaca de ayer, de hoy y siempre.

Ahora estamos en la esquina de la 2 poniente y Avenida Hidalgo. Caminando hacia el sur; es decir, hacia la avenida Colón. –Recordemos que venimos describiendo la Av. Hidalgo- Ahí nos encontramos actualmente con la “Farmacia San Francisco” propiedad de Abel Juárez Palacios, quien fura presidente municipal de Tepeaca en el bienio 1972-1974 y diputado local 1975-1978. Esa casa que ocupa buena parte de la esquina de la 2 poniente “antigua cerrada del jagüey” e Hidalgo fue propiedad de los hermanos Manuel, Jesús y María de apellidos: Cebada. Por cierto que don Jesús fue uno de los primeros voceadores de Tepeaca, pues vendía el periódico que esporádicamente llegaba a Tepeaca en los años 30s y 40s del siglo pasado. Su hermana María era una graciosa señorita muy arreglada y maquillada para la época y Manuel casó con doña María Palacios, padres de nuestros recordados Prospero “pope” (maestro músico ejecutante del piano y el órgano melódico. Orgullo tepeaquence); Susana (casada con don Severiano Centeno y padres a su vez de mi estimado amigo el Pbro. Manuel Centeno Cebada y sus hermanas Susana y Josefina). Manuel, que caso con doña Luz María Ruiz “Luchita” y que juntos procrearon a un buen número de hijas e hijos, todos gente de bien en el Tepeaca de hoy. Y Paulina, la “señorita Pavis” como cariñosamente aprendimos a saludarle. Allí en esa esquina que hacemos referencia don Manuel Cebada y Mariquita Palacios tuvieron una tienda en donde se podían comprar los famosos dulces de maíz azul llamado “ponche”.

Hoy vecinos de la farmacia de “Abelito” la casa de don Severiano Centeno que heredaron sus hijos –mencionados anteriormente-, y los cuales atienden una boutique de ropa fina para caballero, llamada precisamente “don Seve”. Más adelante la casa que fue de don Carlos Juárez, tablajero de oficio y que heredo dicho oficio a sus hijos e hijas. Adelante la casa que fuera del inmigrante italiano don Miguel Priante y que en los años 40s le vendiera a mi abuelo don Gonzalo Jiménez González, zapatero de oficio-Y que en los años 60s vendiera a don Evelia Moro de Martínez. Ahí se comercializaban semillas. Posteriormente esta casa fue vendida en los primeros años del siglo XXI a los propietarios de la mueblería “3Hermanos”. Vecino de esta propiedad lo han sido desde el siglo XIX don José Huerta Ravelo “el charro” Huerta” y su familia
Una casa muy grande, -la más grande de la calle-. Ahí me recuerdo a la Sra. Carmen Mota de Aguilera comprando y vendiendo maíz; junto a ella hubo una mueblería en los años 70s que se llamaba “radio y televisión de Tepeaca”, que atendía un señor de nombre Willebaldo En los años 80s el “súper Sigma” que después se convirtió en “súper Berumen” y actualmente en consultorio de la Dra. Santa Reyes Rivas. Como no recordar la vieja fonda que estaba en desnivel de la Sra. Irma Palacios esposa de don Carlos Arcos. Uno de los restaurantes antiguos de Tepeaca. Hoy en día hay varias accesorias de diferentes negocios: Zapatería, tienda de regalos, paletearía, estudio fotográfico, etc. Junto la casa de Don Manuelito Centeno, que heredo su hijo Sergio Centeno López, y en donde desde hace más de 50 años se encuentra la “Farmacia Moderna” que atienden su esposa Lupita Saenz e hijos. No podemos dejar de mencionar la farmacia veterinaria del M.V.Z. Juan Manuel Bravo y su esposa “Chari” Centeno Zaenz, que está justo en este predio también. Ya más cercano a la esquina actualmente un “chorizo” de edificación en donde se encuentra el “café colibrí” y a un lado la ferretería de don Héctor Acata Ramales. Justo junto a una tienda de mucha prosapia por su antigüedad y que fundara don Gelasio Ulloa: “el Caprì”, allá por los años 50s del siglo XX. Y finalmente en la esquina de la Av. Hidalgo y la Av. Colón: El restaurant “Café Conchita”, negocio que fundó don Gelasio y que heredará su hijo Don Rodolfo Ulloa Téllez. Aunque la propiedad es como ya lo mencionábamos de don Sergio Centeno López. Por cierto que hace muchos años en esta esquina estuvo la que quizá fue la tienda más grande del Tepeaca del siglo XX, nos referimos al famoso “Faro”, propiedad que fue de Don Benigno Bermúdez y en donde nos cuentan nuestros “viejos” uno encontraba literalmente de todo. El “Faro” fue la clásica tienda de pueblo que enorgullecía al Tepeaca de antaño.

Ahora volvemos a la calle 2 oriente esquina con Hidalgo. Donde hoy se encuentra la tienda de colchones “Dormi Mundo”. Cuanta historia de esta esquina y de esta casa que fue de don Ezequiel Ruíz. Aun le recuerdo siempre de traje con su sombrero de “catrín” una persona muy educada que platicaba con quien esto escribe cuando tenía entre 7 y 8 años de edad, pero que le recuerdo bien y más porque llegó a regalarme algunos ejemplares del “Diario de Puebla” (que editaba don Julián Cacho Allende) del que era su voceador y representante en Tepeaca. Este periódico tan singular se sigue imprimiendo en la ciudad de Puebla, y es junto con “La Opinión” de don Manuel Sánchez Pontón, Decanos del periodismo poblano.
En esa casa don Ezequiel Ruiz compraba y vendía semillas y materiales para construcción, ya no conocí a su esposa doña Carmen Larrañaga, que fue mamá del Dr. Ezequiel, José, Georgina, María del Carmen “Carmelucha” Yolanda y Olga Ruiz Larrañaga. Pero conocí y respete a sus hijas que tanto nos estimamos de familia. También debemos recordar a sus hijas de su primer matrimonio de don Ezequiel: doña Sarita; doña Blanca, que fuera esposa de don Carmelo Ruiz. Estelita esposa de don José “pepito” Ruiz, (algunos le decían “el Francia” por el color de su tez y ojos) una extraordinaria persona con la que mucho aprendí del Tepeaca de ayer y de las peleas de gallos. Él sí que sabía de estos animales. Y además padre de mí estimado “Beto” Ruiz Romano y Estelita, esposa de Abel Juárez; Danira, esposa del Dr. Luis Hernández Limón; Norma, esposa que fue de don Roberto Castillo y Griselda (q.e.p.d.) esposa que fue del Dr. Sergio Valera. Actualmente en parte de lo que fue esa primigenia casa está los “funerales Téllez”, propiedad de don Adolfo Téllez y sus hijos. Recordamos que ahì mismo hubieron unos billares propiedad de don Francisco Castillo. Y adelante la tlapalería y ferretería “La Azteca”, propiedad de don Ángel Juárez Palacios. Quien fuera presidente municipal de Tepeaca 1981-1984. Después la casa de nuestro estimado y recordado compadre de mi abuelito, de mi padre y mío don Vicente Castolo, esposo de la bien recordada doña Silveria Ramos, cuya receta para hacer tamales que tan característicos son de mi tierra es única, y que para suerte de los que en Tepeaca vivimos, sus hijas y nietas han guardado y recreado dicha receta, de tal forma que los mejores tamales de Tepeaca son los que preparan las señoras Castolo. Don Vicente y doña Silveria procrearon a Mariano, a Modesto, mejor conocido desde niño como “Tito” (mi amigo y un buen tepeaquense que ama a su tierra como yo ). A Teresa y a mis “comadritas” Lidia y Estelita, mamá esta última de Sarita, y de mis comadres Olga y Gloria de apellido Ortiz Castolo. Esta casa de don Vicente Castolo es de las más antiguas en pie en Tepeaca, hay indicios de que su construcción data del siglo XVIII. Casa señorial de dos pisos y grandes y amplios patios. Fue mesón y hostal de descanso para viajeros y comerciantes. Por muchos años en las accesorias de la parte de abajo de la casa ha habido muchos negocios de diferentes giros. Incluso uno que se llamó “Deportes Franc”, (compra-venta de artículos deportivos) que fundara mi padre don Francisco Jiménez Limón y luego en los años 90 del siglo pasado fuera de mi propiedad. Desde luego en parte de esa enorme casa estuvo la peluquería del maestro Alfredo García, y la casa de doña Margarita Castolo esposa del también maestro peluquero y ex presidente municipal de Tepeaca en 1962-63 don José Centeno Juárez. No me equivoco al comentarles lo grande de esta casa. Y junto a ella otra de las tiendas más emblemáticas de la vida comercial de Tepeaca, me refiero a “La Fortaleza” -con más de 80 años de vida comercial-, propiedad de don Priciliano Parada, esposo que fue de doña Enriqueta Campì. Y padres del actual propietario, don Carlos Parada Campì, quien junto con su hijo Enrique Parada Juárez, continúan atendiendo su negocio de abarrotes. Por ciero que don Carlos fue esposo de doña Socorro Juárez Palacios. Más adelante la casa que fue de don Juan Tlimaco Caselìn y luego de don Manuel Tlatelpa García. Por muchos años vivió ahísu hermano Carlos Tlatelpa y su esposa doña Julia Palacios, fundadores de uno de los comercios más antiguos y conocidos de Tepeaca: Tortas “La Carmelita”. Negocio que abre sus puertas desde las una de la tarde y las cierra a las 4 de la mañana. ¡Imagínese usted!. Ahí hacen las delicias desde hace muchos años preparando las mejores tortas de Tepeaca los hermanos Pancho y Gerardo Tlatelpa Palacios y sus sobrinos, hijos estos de sus hermanas Conchita y Estelita (q.e.p.d.). Luego está la casa que fue de doña Emilia Mota –hoy existe una dulcería-, y como su vecino antiguo, la casa de don Faustino Marta, que es justo donde vive hoy doña Gloria Flores, esposa de Ángel Coronado, cuyo negocio se llama “zapatería Coronado”.
Junto estuvo la casa de don Perfecto Alatriste, esposo que fue de doña Sara Maldonado. Don Perfecto fue hijo de don Antonio Alatriste y de doña Ocotlán Sánchez. Y doña Sara, de don Antonio Maldonado y doña Juana Castañeda. Quienes procrearon a José David y Cailita Alatriste Maldonado. Esta última esposa de don Antonio Araujo. Recordada esta familia porque eran dueños de un llamado entonces “cajoncito” en donde se vendía mercería, sedería, telas y cristalería. Una casa comercial muy antigua de grata memoria para la sociedad tepeaquense.

Posteriormente esta propiedad la compro la señorita Trinidad Fuentes y por muchos años les rento a la papelería el “Estudiante” propiedad de don Felipe Lezama y su esposa doña Graciela Gil. Y a doña Amor Ruiz Arias, que tuvo una tienda de abarrotes y ultramarinos durante muchos años. Actualmente existe una papelería propiedad del oriundo de Atlixco pero afincado en Tepeaca, Lic. Juan Manuel Codemo y de su esposa Socorro Juárez Martínez. Y junto el estudio “fotográfico Vargas”. Finalmente llegamos a la esquina de la larga av. Hidalgo esquina en este lado oriente de la acera con la Calle Francisco I. Madero. Que es la propiedad de la familia Huerta Ruíz. Por muchos años estuvo ahí el único banco de la población: Banco de Oriente, Banco de Puebla, Somex, Bital y luego en su cambio a HSBC, paso a la vuelta de esta calle sobre la calle Madero, pero en propiedad de la misma familia Huerta. En esta accesoria donde estuvo el banco, después fue una mueblería propiedad de unos españoles de apellido Raña y actualmente una casa de préstamos. Y justo en la esquina estuvo la “Conasupo” y actualmente la cristalería “Veana”. Esta enorme casa propiedad de don Adolfo Huerta y de su esposa Margarita Ruíz. Cierra la descripción de las casas, familias, negocios y otros detalles de la Avenida Hidalgo, desde la entrada de acceso a Tepeaca por el norte y hasta el centro neurálgico de la población que es la “plaza de armas” o “plaza mayor”. Corazón de nuestra ciudad.
De esta hermosa Tepeaca de ayer, hoy y siempre.

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